
Volvimos caminando del colegio, me habias ido a buscar, como casi todos los dias pero ese día no teníamos monedas, y no estábamos tan cansados, casi siempre caminábamos dos cuadras hasta la parada, pero eran nueve hasta mi casa, y no íbamos a recorrer el mundo en busca de monedas.
Caminamos una cuadra lenta, sin hablarnos, pero no era un silencio incomodo, era un silencio con miradas y algunos besos de por medio. Entro en un supermercado, te pedí que me esperes afuera, salgo y te veo con una sonrisa.
-Me compraste un chocolatito?- dijiste con una voz dulce, la que usabas casi siempre para hablar conmigo
- No.. me compre una birra, queres un poco?
- No gracias magu, no quiero- Bajaste la cabeza y comenzamos nuevamente a caminar.
Una cuadra mirándome fijo -mientras yo, pensaba en que tenia que hacer el fin de semana – alcanzó para que te olvides de lo cometido, y para que yo me termine la cerveza.
-Mi amor, estoy súper enamorado de vos, gracias por todo.
-Yo también Manu, tenés algo en los ojos, que cuando me miras brilla, siento que me amas cada día mas.
- jajaja siempre con esas cosas, te amo pollito, te amo- Casi siempre me decías pollito, era por esa cara que ponía cuando quería darte un beso, te hacia acordar a un pollo.
- Te voy a prometer algo, que estoy completamente segura
- A ver, prometeme bonita.
- Nunca pero nunca te voy a dejar, y siempre pero siempre , te voy a necesitar.
Ya estábamos en la puerta de casa, con otro par de frases cursis en la cabeza, y esperando que el otro responda con algo todavía mas meloso. Abrí la puerta, entramos y estaba mi papa comiendo, como siempre, lo saludamos y volvimos a lo nuestro a nuestros besos de enamorados y a nuestras historias irreales.
El día fue lindo, comimos torta que había preparado mi mama y hablamos un rato de política, esas cosas que te gustaban a vos, te pedí si podíamos sacarnos una foto, quería tener una de ese día, no se bien porque.
-A ver? Salimos bien?- dijiste entusiasmado, como casi siempre con cada cosa mínima que te proponía.
- No, yo Salí mal, pero no importa, no la voy a borrar, porque la quiero guardar.
Respondiste “Que raro! Vos no borrando una foto que saliste mal, siempre tan perfeccionasta. Para mi saliste hermosa.” Seguido por uno de esos besos apasionados, que necesitábamos darnos cada 20 minutos.
Tus amigos te llamaron al celular, me aleje para que hablaras tranquilo, pero me abrazaste y me diste otro beso. “Hola?” dijiste y rápido volviste a decir “ Ah, esta bien chau.”
Me agarraste la cara, me miraste a los ojos y me dijiste
-Lo mas importante de todo todo es que te- No terminaste de hablar, me soltaste y te callaste miraste para todas partes en busca de algo, como si habías escuchado a alguien, quedaste mirando el infinito mientras yo me serví un baso de coca.
-Todo bien boludo? Te volviste loco de repente.
- Es que me tengo que ir, acompañame a la puerta.
Te lleve hasta la puerta, sin entender mucho, creí que tenias que salir con tus amigos, quizás me lo habías dicho cuando estaba tomando la cerveza, a la tarde, pero, no te había escuchado, intente no preguntarte por si te ofendías, te di un beso, y cerré la puerta
Te escuche o te imagine decir “Lo mas importante es que te amo Magdalena!”
Pero no abrí la puerta para enterarme, ya mi interés por vos era nulo, esa tarde, no fue como todas, esa tarde no tuviste la necesidad de llamarme, y yo tampoco tuve la necesidad de recibir el diario llamado tuyo, ese que duraba 4 horas que nos encataba a los dos.
Esa semana no volvimos a hablar, ni la otra, ni la otra, te veía conectado, sabia que estabas vivo, la gente hablaba de vos, la gente me hablaba de vos, y yo no respondía, para mi ya no existías, para vos yo no existía, todo se había esfumado, no hubo dolor, no hubo llantos, no hubo sufrimientos, hasta el día de hoy, que me di cuenta, que así fue que la historia se termino, cerre la puerta y por alguna extraña razon cerramos nuestra historia convencidos y sin dolor.
Caminamos una cuadra lenta, sin hablarnos, pero no era un silencio incomodo, era un silencio con miradas y algunos besos de por medio. Entro en un supermercado, te pedí que me esperes afuera, salgo y te veo con una sonrisa.
-Me compraste un chocolatito?- dijiste con una voz dulce, la que usabas casi siempre para hablar conmigo
- No.. me compre una birra, queres un poco?
- No gracias magu, no quiero- Bajaste la cabeza y comenzamos nuevamente a caminar.
Una cuadra mirándome fijo -mientras yo, pensaba en que tenia que hacer el fin de semana – alcanzó para que te olvides de lo cometido, y para que yo me termine la cerveza.
-Mi amor, estoy súper enamorado de vos, gracias por todo.
-Yo también Manu, tenés algo en los ojos, que cuando me miras brilla, siento que me amas cada día mas.
- jajaja siempre con esas cosas, te amo pollito, te amo- Casi siempre me decías pollito, era por esa cara que ponía cuando quería darte un beso, te hacia acordar a un pollo.
- Te voy a prometer algo, que estoy completamente segura
- A ver, prometeme bonita.
- Nunca pero nunca te voy a dejar, y siempre pero siempre , te voy a necesitar.
Ya estábamos en la puerta de casa, con otro par de frases cursis en la cabeza, y esperando que el otro responda con algo todavía mas meloso. Abrí la puerta, entramos y estaba mi papa comiendo, como siempre, lo saludamos y volvimos a lo nuestro a nuestros besos de enamorados y a nuestras historias irreales.
El día fue lindo, comimos torta que había preparado mi mama y hablamos un rato de política, esas cosas que te gustaban a vos, te pedí si podíamos sacarnos una foto, quería tener una de ese día, no se bien porque.
-A ver? Salimos bien?- dijiste entusiasmado, como casi siempre con cada cosa mínima que te proponía.
- No, yo Salí mal, pero no importa, no la voy a borrar, porque la quiero guardar.
Respondiste “Que raro! Vos no borrando una foto que saliste mal, siempre tan perfeccionasta. Para mi saliste hermosa.” Seguido por uno de esos besos apasionados, que necesitábamos darnos cada 20 minutos.
Tus amigos te llamaron al celular, me aleje para que hablaras tranquilo, pero me abrazaste y me diste otro beso. “Hola?” dijiste y rápido volviste a decir “ Ah, esta bien chau.”
Me agarraste la cara, me miraste a los ojos y me dijiste
-Lo mas importante de todo todo es que te- No terminaste de hablar, me soltaste y te callaste miraste para todas partes en busca de algo, como si habías escuchado a alguien, quedaste mirando el infinito mientras yo me serví un baso de coca.
-Todo bien boludo? Te volviste loco de repente.
- Es que me tengo que ir, acompañame a la puerta.
Te lleve hasta la puerta, sin entender mucho, creí que tenias que salir con tus amigos, quizás me lo habías dicho cuando estaba tomando la cerveza, a la tarde, pero, no te había escuchado, intente no preguntarte por si te ofendías, te di un beso, y cerré la puerta
Te escuche o te imagine decir “Lo mas importante es que te amo Magdalena!”
Pero no abrí la puerta para enterarme, ya mi interés por vos era nulo, esa tarde, no fue como todas, esa tarde no tuviste la necesidad de llamarme, y yo tampoco tuve la necesidad de recibir el diario llamado tuyo, ese que duraba 4 horas que nos encataba a los dos.
Esa semana no volvimos a hablar, ni la otra, ni la otra, te veía conectado, sabia que estabas vivo, la gente hablaba de vos, la gente me hablaba de vos, y yo no respondía, para mi ya no existías, para vos yo no existía, todo se había esfumado, no hubo dolor, no hubo llantos, no hubo sufrimientos, hasta el día de hoy, que me di cuenta, que así fue que la historia se termino, cerre la puerta y por alguna extraña razon cerramos nuestra historia convencidos y sin dolor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario